DE PROFESIONAL A ARTICULISTA

Puedo parecer cabreado pero, sin embargo, lo estoy.
Tenía escrita ya la entrada referente al concierto de Pamplona, sólo me faltaban las fotos, pero… oh! sorpresa! Publicaron una crítica y/o/u crónica, un artículo en el Diario de Navarra que me obligó a respirar hondo. Muy hondo. Empecé de nuevo.

No es cuestión baladí, nunca lo ha sido y nunca lo será, cuestionar el trabajo de una persona, la entrega y dedicación de toda una vida, y si se hiciese, sólo la veracidad, la objetividad y la imparcialidad serían aceptables. Por descontado, aquel que lo haga ha de saberse, y ser, moral y técnicamente capacitado para entrar en semejante y delicado terreno.

En mi concierto de Pamplona nadie disfrutó, nadie aplaudió, ninguna canción sorprendió… eso deduzco si leo el artículo de Santi Echeverría en Diario de Navarra.

Segunda vez que doy un concierto público en Pamplona, mi ciudad desde 2005. La anterior fue en las murallas del Caballo Blanco y fue mágico. El público hacinado y yo inspirado, y eso que esa misma tarde había tocado en una concentración motera en Irún. La prensa no se hizo eco de ese concierto, no más que alguna tibia reseña en un análisis de todo aquel ciclo. Corría el año 2011.
El que no fue al concierto de Pamplona de este 2014, al leer el artículo del periódico habrá pensado: “bueno, parece que no me perdí nada interesante”. Pues sí, sí que se perdió algo interesante. Eso es lo que se perdió y eso es lo que no se lee ni directamente ni entre líneas. No hay ni un lejano reflejo de lo que fue el concierto en el dichoso artículo.
Eso ha sido lo que la labor de Santi Echeverría ha hecho con mi labor, la de Pablo Líquido, minimizarla y despreciarla, y por eso arranco con este estricto análisis que viaja del artículo a la realidad acontecida:

No quiero dejar puntada sin hilo, así que esto me va a llevar un tiempo, pero seguro os vais a entretener.
Recomiendo primero leer el artículo en cuestión, porque luego procedo a despellejarlo.
Podéis descargar y ampliar el archivo a tamaño rompetechos.

liquido_cronicapamplonaAdvierto de entrada: escribir una crónica, artículo o crítica en un periódico con una tirada de casi 50.000 ejemplares tiene una repercusión que algunos debieran plantearse de cuando en vez antes de sentarse a escribir. Hay una enorme responsabilidad implícita en ello por el hecho de jugar con el apasionado trabajo de toda una vida, la mía, una profesión trabajada como pocas, la mía, y un estatus, el mío.

Cuando escribes una crónica/crítica, el objetivo es narrar con la máxima fidelidad lo que has presenciado, desmenuzarlo y, llegado el caso y según te parezca, atizarle o ensalzarlo. Lo esencial de entrada es informar.
Luego influirá la mayor o menor gracia del narrador; después, con suerte, la perspicacia, el ingenio, incluso la poesía y los recursos literarios que maneje harán de esa crónica, cuyo fundamento no olvidemos que es el rigor, un documento más o menos valioso, fidedigno, entretenido o emocionante.
La calidad final de un trabajo se encuentra en los infinitos matices. Si no hay los suficientes o estos son imprecisos y mucho más subjetivos nos abocará irremisiblemente al terreno en el que entramos a continuación, siendo este el caso. Let´s go!

Hechos referentes al rigor (imprescindible haber leído el artículo).
Aquí procedo a corregir algunas imprecisiones de carácter informativo desmintiendo datos vertidos alegremente en el artículo como si no importara, y voy por orden:
Error – No hubo bises. Me dieron hora y media y hora y media toqué. Sin titubeos.
Error – Con Gorka Pastor al piano no toqué media docena de temas, que serían 6. Tocamos 4 canciones.
Error – Sí, llevo más de una década ganándome la vida haciendo conciertos.
Tres Lustros cumplo el mes que viene. Una década son dos lustros.
Error – No intercalo en mis conciertos canciones de composición propia desde 2002.
Hace 12 años que no lo hago.
Error – La parte del “público” que perdía la tensión en el seguimiento en mi “exceso de verbo” (ese “exceso de verbo” es lo que yo llamo “dejar que las pulsaciones me bajen de 100”, “respirar”, “secarme”, “refrescarme”, “introducir la siguiente canción o aclarar algo de la anterior” y “afinar la guitarra”. Los que no saben qué decir nunca tienen “exceso de verbo“, y los que no necesitan recuperar el aliento tampoco) ese “público” es la gente que pasaba por allí y se paraba a ver lo que había, porque escucharse se escuchaba desde la Navarrería como poco. La plaza San José es un lugar “de paso”, y eso te brinda bastante público inesperado que no está ahí expresamente para ver un espectáculo. Se lo han encontrado, y vienen y van.
En cualquier caso no me puedo quejar porque mi “exceso de verbo”, mis “golpes de guitarra”, y mis “momentos diluidos” (según “el autor”) captaron y retuvieron a la mayor parte de la gente que estaba de paso hasta que terminé. Y fue mucha.
Ese lunes, por cierto, Pamplona fue inusualmente bulliciosa hasta altas horas.
Error 
– Si es “versión” nunca debiera parecerse demasiado a la original. En ese caso, en el de una imitación pura y dura, se denomina “cover” y tiene otro tratamiento legal. Por ser rigurosos, vamos. Lo digo porque si “chirría” puede ser que no fuera “cover” y sí “versión”.
Por ejemplo, de “Every breath you take” hago una versión y de “Nothing else matter” hago un cover. 😉 Que tomen nota los analistas exquisitos.
Super error!!! – Si los mejores episodios musicales de la noche fueron desde “Bohemian Rhapsody” a “Love of my life” estamos buenos. Que yo sepa no tocamos “Love of my life” en ningún momento. Que hubiera estado bien bonita, por cierto.

Ahí termina el capítulo “Rigor periodístico”, hechos fehacientes y verdades incontestables, en este caso no ajustadas a la realidad.

No oculto que escribió algunas cosas positivas sobre mí, valentíacarácterenérgico y, “los registros vocales de Freddie Mercury le va como anillo al dedo”. Nada que no sepa cualquier “no periodista”, la verdad. Soy el último mono, pero para ser mono soy bastante enérgico, valiente y tengo bastante carácter. Para mono, claro.
En cualquier caso también los registros y texturas de las voces de ELVIS, James Hetfield de METALLICA y SPRINGSTEEN, por ejemplo, me van casualmente como anillo al dedo.
Interpreté a los tres y no existe ninguna mención al respecto. Esos, al parecer, pasaron desapercibidos para el “autor”. Sí mentó, no obstante, en su artículo: Demasiado “golpe” en la guitarra, “exceso de verbo”“requería otra sutileza”…
Nada escribió sobre la “técnica vocal” y no pasó a desgranar los diferentes factores que como juez de cantantes él debiera conocer y desde luego ignora, “el apoyo diafragmático-lumbar-abdominal” (motor de cualquier voz técnica), “la fonación simple y múltiple, y canalizaciones varias”“la híper versátil articulación del aire” y el sorprendente manejo de “los resonadores senoidales, esfenoidales, torácicos, etc…” según el caso y el estilo.
Pero no, ahí no entró. “requería otra sutileza” es lo que han leído en los 50.000 periódicos que venden en toda Navarra. Y eso las canciones del vídeo publicado.

El público no tiene por qué conocer los infinitos detalles técnicos que utilizo con la guitarra y con la voz, los arreglos y el trabajo interpretativo impecable con el que me enredo en cada canción, sólo son las armas que un profesional del escenario esgrime para sorprender, emocionar y entretener, que es nuestro trabajo. Y yo, mientras lo hago, disfruto como un niño con el control absoluto de mi pasión y mi energía.

Sigo sin saber si este artículo fue crítica o crónica. En cualquiera de ambos casos fue imprecisa, parcial, sin fundamentos técnicos, muy poco rigurosa, deslavazada, entrecortada, irreal, incompleta, torpe… NO REFLEJA NI POR ASOMO LO ACONTECIDO

Santi Etxeberría, el autor (nos conocemos hace un montón de años, y por él he sentido un gran afecto personal desde entonces), parece ser que estuvo en otro concierto, o bien se llevó una sensación, la que plasma sin ningún acierto, muy diferente a lo que se vivió.

Siento en el alma tener que hacer esto, defenderme atacando, pero no hay marcha atrás, el artículo está ya publicado y me consta que lo ha leído hasta el apuntador.
Yo me dedico a entretener, divertir y emocionar, y esta es MI PROFESIÓN y MI PASIÓN, y claro es que esta profesión me expone, y más si no lo hiciera bien, y más cuando me paga dinero público, a las críticas. Pero también a las crónicas defectuosas de cualquiera que le presten un espacio y una pluma, tenga o no talento, tenga o no calidad, mejor o peor intencionado….
Ok, está entendido y aceptado. Pero me toca los huevos.

Siendo así, supongo que de igual manera alguien que escribe en un “diario” de tan amplia tirada, y que valora y califica el trabajo de un profesional, en este caso yo, se expone a que alguien disienta de su opinión, e incluso ponga en duda y en tela de juicio la calidad y rigurosidad de su trabajo.
Pues encaramos el asunto “opinión”, lo que viene siendo “crítica” propiamente:
(Esto sigue requiriendo encarecidamente haber leído el artículo)
“Formato tirando a grande” es precisamente cuando hay muchos instrumentos y músicos, lo mío sería más bien “repertorio tirando a ambicioso”. Y claro que hubiera sido mejor si hubiera tenido más ayuda instrumental. Ahí estamos de acuerdo, con una orquesta sinfónica sería todo más fácil y sonaría mejor. También tendría que esforzarme menos y daría de comer a varias familias…

Con sólo una acústica y un micro interperto “20 canciones de Queen, llevo también en mi repertorio Prince, Metallica, U2, Bon Jovi, Springsteen, Beatles, Bowie, REM, Police, Roy Orbison, Michael Jackson, Presley, Whitesnake, Pink Floyd, The Animals, The Eagles, Creedence, Scorpions, Super Tramp, Brian Adams, Rollin Stones… y paro porque me quedan unos cuantos. Es realmente “repertorio tirando a ambicioso”, y no “Formato tirando a grande”.
Tomo cumplida nota de la aportación, que aunque no menciona el artículo qué repertorio toqué sí nos explica que “hubiera sido mejor que hubiera tenido más ayuda instrumental”. El que lea el artículo no sabrá qué toqué, no sabrá cuánto le gustó a la gente, cuánto aplaudían, la variedad de registros por los que me deslicé, la cantidad de intensos momentos que vivimos todos menos el autor, pero SÍ sabrán que con más instrumentos, sea lo que fuere lo que hice, hubiera sonado mejor. Brillante de cojones!

– Es curioso porque Santi me conoce muy bien, desde bastante antes de dedicarme a cantar, cuando era actor, me ha conocido en cada paso, y dudo que no sea plenamente consciente de que yo soy principalmente rockero, que hago rock con sólo una acústica, y que todo esto pone a la pobre acústica en una situación delicada, inusual, en la que lo es todo. Empezando por la batería. Lo digo por lo del famoso “golpe” que entiende él que le sobró a “Losing my religion”.
No sé por qué hay gente que piensa que si vas con una acústica tienes que tocar como los afectados cantautores controlados y de carácter lineal. No soy lánguido, ni meloso, ni prudente, ni tibio, ni toco en auditorios para gente chic. Cada uno es lo que es. Yo, según extraigo del dichoso artículo, sólo soy ENÉRGICO y con CARÁCTER.
Hasta lo que yo sé vivo de hacer a mi público sonreír, pero con esas condiciones que, asegura, tengo bien podría dedicarme a la lucha libre o a pegar a mi madre.
Este detalle en la crítica referente al “golpe” y a canciones como “imagine” que “necesitan otra sutileza”, teniendo en cuenta que habla de mí a modo de consejo/sugerencia, sería como perdirle a “Los Secretos” que se tiren al suelo con la guitarra y con la distorsión a tope, dando saltos y sudando, y que se lancen al público. Te gusta lo que hacen o no, pero no son Iron Maiden ni Def con Dos.
¿Qué concierto ves cuando vas a ver a Pablo Líquido? Pues eso, a Pablo Líquido.

Santi Echeverría, eso del “golpe” no es un accidente, es una elección. Y descarada.
No te quejes de que soy moreno y que querías ver a una rubia.
Si te hubieras acercado a Nacho (el técnico de sonido) y le hubieras consultado haciéndole notar la agresividad de mis guitarrazos, él te hubiera informado gustoso de que lo único que le pedí precisamente es que no pusiera ni un gramo de “compresión” ni de “limitación”, esas cosas, procesadores, que utilizan los tibios para que todo se contenga y para disimular la falta de control de la dinámica del sonido, de sus pasiones y de su técnica. Para que suene más a “estudio” y menos a “realidad viva”.
ES MI ELECCIÓN, un micro, una guitarra y una tímida reberb. Cuando le sacudo a la guitarra espero que las primeras filas se despeinen, que se asusten. Esto es rock, es sangre, es emoción, es sudor, amor, risas, dolor… sin poses, sin atrezzo, sin mentiras. ME GUSTA QUE MI GUITARRA LEVANTE LAS BOINAS!!!

Antes de seguir os propongo ver el vídeo con los dos temas que Santi opina que “pedían otras formas por su sutileza en la interpretación de Pablo”. Claro, conviene tener en cuenta que aunque no nos encontrábamos en la antesala del Royal Albert Hall la mesura pamplonesa debe imperar ante la tentación pasional del delirio y la bravura.
Everybody´s Talkin (como siempre una ligera cabalgada para comenzar el concierto) e Imagine (la sexta canción, y grabada desde atrás y con la guitarra desafinada).

El que no fue al concierto y leyó el artículo sólo sabe que toqué “Everybody´s Talking” sin sutileza; La casa del sol Naciente (¿en castellano?) “The house of the rising sun” que por suerte, debo decir, le encajó mejor al autor con mi “torrente de puro carácter”; “Losing my religion” sobrando “golpe” de guitarra, “imagine” en la que repite la palabra “sutileza”, “necesitaba de otra sutileza”, de la que al parecer también aquí anduve escaso.
Por último, los lectores saben que, y cito textualmente: “”Desde Bohemian Rhapsody al Love of my life (con Gorka) la pareja supo encontrarse cómoda para transmitir los mejores episodios musicales de la velada”” Y eso que no tocamos LOVE OF MY LIFE!!!!!
¿Fueron esos los mejores episodios del concierto? ¿La canción que no canté?
Qué bárbaro!!! Y el “Diario” tiene casi 50.000 ejemplares de tirada!!!
Según asegura estrictamente la crónica el concierto fueron tres canciones defectuosas (“chirriaron” por exceso de energía) y tres estuvieron bien sin más, aunque en realidad una de ellas ni la toqué. Eso es lo que han leído los que no estuvieron. ESO!
El público y yo vivimos otra cosa que en nada se parece a ESO, y que mejor hubiera perdurado en nuestras memorias. Es mejor el silencio que un artículo de ejercicio de la… ESO!

Vale, quien firma la crónica no sabe qué dice la letra de Everybody´s Talking (después de leer el artículo la siento más que nunca) y sólo es capaz de comparar lo que hice en el escenario cabalgando con la acústica con la versión de estudio del ´69 de Mister Harry Nilsson (que por cierto no es su autor y su apellido tiene dos eses) con los violines y sus sutiles arreglos y delicada producción destinada a una película de cine. Eso lo entiendo. Hay decenas y decenas de versiones posibles de cada canción, tantas como personas la interpreten multiplicadas por las circunstancias que las rodean. ¿Eso lo entiendes? ¿Te imaginas a Harry Nilsson cantando Radio Ga Ga?… Mira bien qué escribes.
¿Hice algo incorrecto en Everybody´s Talking, o es tu gusto personal el que pretende moldear mi estilo?

¿No hubo acaso infinita sutileza y falta de “golpe” en “In the Ghetto”? Porque ya lo podía haber puesto o haberla mencionado. ¿O sólo menciona lo que le pareció a él negativo?. ¿Y en “The River”? ¿No pareció suficientemente sutil? No está incluida en la crónica.

Así hago los conciertos: rigor, profesionalidad, ganas, respeto y humildad. Y así espero que haga cada cual su trabajo, máxime cuando es público e implica al trabajo de otros y repercute de forma magna en el halo que flota entorno a un nombre en la sociedad.
El escenario es mi profesión, y soy muy bueno, las cosas como son, y todo esto llevo 15 años haciéndolo cada fin de semana, el pasado en Boada de Campos (Palencia) y el que viene en Fiestas de Calamocha (Teruel).
No espero que quien escriba la crónica sea tan profesional como yo, pero no tergiversar ni sesgar sería un buen comienzo. Y no dar consejos para los que no se tiene entidad ni conocimientos, ni de lejos, es un consejo que me permito dar.

—— Set List del concierto de Pablo Líquido en Pamplona—–
En naranja las 2 canciones que según Santi Echeverría no estuvieron mal, sin más
En rojo las 3 que tuvieron fallo en exceso enérgico.
En transparente la que no toqué, Love of my life.
Las escritas en negro no existieron a los ojos del narrador o, en su defecto, me hizo el favor de no mencionarlas para no tener que darme lecciones. Por no lo hubiera contado, me hubiera aleccionado.

Everybody´s Talking – Harry Nilson
Every Breath you Take – The Police
In The Ghetto – Elvis Presley
Radio Ga Ga – Queen
The House of the Rising Sun – The Animals
Imagine – John Lennon
The River – Bruce Springsteen
Losing my Religion – R.E.M
Nothing else Matters – Metallica
Hotel California – The Eagles (con Gorka Pastor al piano)
Somebody to Love – Queen (con Gorka Pastor al piano)

Bohemian Rhapsody – Queen (con Gorka Pastor al piano)
We Are the Champions – Queen (con Gorka Pastor al piano)
With or Without You – U2
I Want to Break Free – Queen

Soy el último mono, pero serlo lo he elegido yo, y yo me lo he ganado. Sin regalos.
Déjame seguir siendo el último mono y, por favor Santi, no hables de mí, ni bien.
Los verdaderos expertos en música somos de dos tipos, los músicos, y los melómanos acérrimos, seamos o no músicos.
Yo soy músico profesional y melómano histérico acérrimo. Casi todo dicho.

Podría continuar durante horas (de hecho he quitado tres partes de lo que había escrito arrancándole la ira a mis palabras), pero tengo otras cosas que hacer.
Y mira que me divierte escribir, y que no se me da mal.

Este es un zapato que ya no me aprieta.

Pablo Líquido

Pd: El título del artículo es “Enérgico”. Título impactante, sin duda.
Enérgico me dice muy poco, no soy un radiador. ¿Dónde están la técnica y la emoción?

Pd2: Si al acabar el concierto no hubiera venido detrás del escenario tanta gente desconocida a abrazarme y a besarme, a saludarme y a agradecerme lo que hice, al leer el artículo hubiera pensado que ya está, que lo he intentado pero que no valgo.

Pd3: Gracias infinitas a Gorka Pastor, un maestro y un amigo, que con este contratiempo de “enérgico” artículo me lo he dejado en el tintero. Nos queda mucho que caminar.

Pd4: Por último, asumo sin reservas el veto que me podría suponer esto en el Diario de Navarra. Desconozco si ocurrirá, pero asumo ese riesgo. He escrito algo público y me responsabilizo de lo que he dicho, de las afirmaciones, opiniones y datos que he plasmado en este artículo, y responderé (incluso con documentos gráficos, cosa que ya he hecho) ante cualquier discrepancia.

 

8 pensamientos en “DE PROFESIONAL A ARTICULISTA

  1. Eres el puto amo,se que no te gustan los toros,pero me ha parecido como la réplica de Joselito en las ventas a el maestro Ponce, que no pudo hacer una contrarréplica por que no tenía más variedad…..Santi Echeverría no te va a contrarréplicar porque segurísimo que no tiene argumentos….Buena faena MESTRO!!!!

  2. Me llamo Jose y aunque no cultivo tu género musical, vivo de esta profesión de la música desde hace muchos años. He leído atentamente el artículo de Santi Echeverría y tu respuesta y siento decirte que no estoy de acuerdo contigo en “casi nada”.

    Desde hace ya algún tiempo, tengo vetado a Santi Echeverría como receptor de cualquier información de mis eventos pues no me interesa que su periódico publique nada mío pues corro el riesgo de ver errores tan garrafales como alguno de los que ha cometido contigo y que detallas en tu artículo. Dar nombres de canciones que no has tocado o utilizar argumentos “tipo” sin molestarse demasiado en pensar cuáles son los adecuados para referirse a un evento concreto en el que ha estado (eso, si ha estado, que a veces, hasta escribe sin haber asistido, doy fe de ello) es muy propio de Santi Echeverría, por lo cual no me ha sorprendido ver que sigue cometiendo este tipo de errores y me he solidarizado contigo en un principio pues sé de qué hablas.

    Pero… ¿por qué digo que no estoy de acuerdo contigo en “casi nada”? Pues porque tampoco me parece que en ningún momento Santi te despelleje en su artículo. Cuando has mostrado tu protesta y has puesto el artículo de Santi invitando a que lo leamos para ver por nosotros mismos lo injusto que ha sido contigo, lo he leído, y me he quedado alucinado. No entendía tu enfado. Sí que es verdad que hay cosas que no parece que le gustaron y puede ser que no sea Sakespeare (seguro que no lo es) a la hora de verbalizar su descontento (malo, si trabajas dando información) pero de alguna forma, te ha tratado bien, con respeto, recordando tu larga, buena y reconocida trayectoria, pero dejando claro que hubo cosas concretas en este concierto que a él no le gustaron o las hubiera entendido mejor de otra forma. Y considero que todo el mundo tiene derecho a opinar y que hay que saber encajar una crítica y creo que tú no has sabido. Te enfadas como un niño, y empiezas a intentar despellejarlo tú a él enumerando errores e intentando hacer más larga de lo que es su lista de errores, poniendo como errores algunos que ni tan siquiera lo son o que no tienen importancia ninguna pero, así, hacer que la lista sea más larga y parezca que ha sido más injusto su escrito. Por ejemplo, declarar como error el hecho de decir que fueron “cuatro canciones” y no “media docena” (cuando todos sabemos que eso es una expresión, una frase hecha y una forma de hablar para que el lector se haga cargo de que fueron cuatro, cinco, seis o siete y que no fueron 30 canciones…); también el hecho de que diga que llevas “más de una década” y tú le aclares que llevas “15 años”… (si nos pusiéramos tiquis miquis, ahora tendría que recordarte Santi Echeverría a ti que 15 años bien es “más de una década”) o entrar en tecnicismos de diferenciar entre “cover” o “versión” con el único objeto de desprestigiar y dejar pasar por alto lo importante: Que un tipo dice que hubo cosas que no le levantaron de la silla emocionado y eso te ha enfurecido.

    Y, para terminar, considero que va en prejuicio tuyo el haber colgado ese vídeo que has colgado en tu web para enseñarnos cómo interpretaste esos dos temas. Creo que ha sido tirar piedras contra tu propio tejado (y eso que, para curarte en salud, nos previenes de antemano que una de esas canciones ya la haces con la guitarra desafinada. Pues si tanta profesionalidad derrochas y tanto trabajo destinas a un espectáculo, afinar es de primero de primaria. No se puede empezar sin afinar…). Pero el problema no es la guitarra. Está claro que tienes una voz bonita y que eres un profesional. Yo he ido a verte a algún concierto (no estuve esta vez) y he salido gratamente satisfecho (y me dedico a esto y soy exigente y voy a muchos conciertos y algo entiendo). Pero también tengo que decir que estas dos canciones que enseñas en vídeo están claramente desafinadas de voz en muchos momentos y yo las quitaría de mi canal de youtube si me preocupa mi carrera porque no te beneficia en nada precisamente.

    Y, por cierto, al final de ninguna de las dos canciones veo público que se marcha del concierto (en tu favor) pero, a favor de Santi, tampoco veo a nadie levantado, emocionado y vitoreando tus canciones enérgicamente, si no más aplaudiendo tímidamente (quizá eso es lo que también vio el señor Echeverría y no quieres aceptar como crítica y te escudas en dos errores de su artículo para tirar por tierra su totalidad con esa excusa). Es mi opinión.

    • Hola Jose,
      Lo primero quiero darte las gracias por tomarte la molestia de explicarte largo y tendido, yo lo prefiero así.
      Luego, sin más, igual no me explico demasiado bien (porque el artículo que escribí era el doble de lo que se ve; empecé a tijeretazo limpio y a quedado un poco a retales) y hay demasiadas cosas que decir, pero hubiera preferido que Santi hubiera puesto lo que pasó, y punto. Al margen de lo que piense de mi carrera, a la que dedica más espacio que a la propia crónica sesgada.
      Al final tendré que hacer un vídeo para que se vea todo lo que según su artículo “nunca ocurrió”, a saber: Público divirtiéndose de forma masiva y manifiesta, momentos mágicos, muchas risas, público dando palmas en las canciones, todo el mundo (hasta, sorprendentemente, los mayores) cantando “I want to break free”…
      Santí, en su artículo, pasó por encima de la soberanía del público y olvidó contar qué opinó éste.
      Al terminar hacían cola señoras de la edad de mi madre para abrazarme y darme las gracias, casi se nos agotó la repleta maleta de los CDs en venta (en más de mil conciertos y nunca había vendido tantos en un día. Nunca)… Nada de eso se intuye en ningún renglón del artículo. Ni una mención. Nada.
      Bien podía haber puesto: “A mí Pablo me parece un chaval muy majo y muy valiente, pero no me convence su estilo. Eso sí, sorprendentemente, el público vibró, aplaudió y lo acompañó de principio a fin. Pablo triunfó en su ciudad pero, como erudito en la materia que soy, opino que debiera refinar más su peculiar estilo.”
      Y yo me hubiera quedado satisfecho y tranquilo. Contar lo que ves y, luego, decir lo que opinas. Por eso insisto tanto en el tema del inexistente rigor. Me molesta que se dedique a pretender darme consejos (que manda huevos) en lugar de contar, narrar lo que aconteció.
      Bueno Jose, tampoco me voy a extender más. Ya me había olvidado del tema, pero con este pequeño empuje que me das igual me tomo la molestia de montar un vídeo con “LO QUE NUNCA PASÓ”. Ya ves que he puesto el vídeo de las dos canciones que peor pone, no de las demás que no debieron ser tan “horrendas”. Que, por cierto, en ningún momento dice que estuviera alguna bien. Habla de “los momentos más inspirados”, no dice “buenos”.
      No sufro por las críticas, sufro por las chapuzas.
      Cualquiera que toque un instrumento medio bien es porque lleva toda su santa vida haciéndolo, y además del tesón, la entrega y la ilusión, luego hay que valer. Son muchas zancadillas para que luego venga uno que hizo la carrera de periodismo, pero que escribiendo es de mediocre para muy abajo, y se ponga por encima del bien y del mal, y del público, y de una preciosa noche que pasamos todos los que allí estábamos menos él.
      Un saludico y disculpa si te ha molestado alguna de mis apreciaciones. Nada más lejos de mi intención que ofender a quien no ha tratado de ofenderme.

      Pd: Igual, y sólo igual, si hubieras estado en el concierto opinarías más parecido a como opino yo.
      Pd2: El 100% de personas que estuvieron y se han manifestado, que yo sepa, están de acuerdo en el desacuerdo.
      Pd3: Con lo de “versiones” o “covers” ya especifico que va destinado a “analistas exquisitos” en clara referencia a Santi Echeverría. Yo llevo toda mi vida cantando versiones, y versiones seguiré cantando, se parezcan más o menos.
      Pd4: Santi me conoce mucho antes de ser cantante, y sabe perfectamente cuándo empecé porque hicimos algunas cosas juntos (ya digo que siempre he tenido muy buena relación con él. Y claro que 150 años son más de 100, pero son suficientes más como para decir 150, y más en periodismo. En la misma línea, y exactamente en la misma proporción, media docena son exactamente seis (no pido que diga cuáles porque para una que menta ni la toqué) y cuatro son cuatro. En un caso así bien podría decir “un puñado”, “algunas” o directamente “cuatro”, que ocupa menos… vaya, que si la crónica se hubiera ajustado en su esencia a la realidad esa nimiedad tampoco nunca la hubiera mencionado.
      Pd5: Dices finalmente que me escudo en “DOS ERRORES” para tirar por tierra… No son dos errores, es uno, la CRÓNICA de lo que nadie vio ni vivió.
      Pd6: No necesito “excusas” para tirar por tierra nada. Vivo exclusivamente de esto desde hace 15 años sin entrar en la industria y ni en los círculos habituales, y sin hacer la pelota a los periodistas ni a nadie. Si mis conciertos fueran como los describe el amigo Santi nunca hubiera pasado de esos “10 años”, ni siquiera hubiera cumplido el primero.
      Sólo me retuerzo de coraje por tocar en mi ciudad, disfrutarlo de lo lindo, celebrarlo,… y encontrarme al volver de “la boda” que alguien me ha quemado la casa. Y todavía no sé por qué.
      Pd7: No te deseo, ni a ti ni a nadie, que pisen tu trabajo, sea el que sea. Y si lo hacen, defiéndete. Es lo que yo he hecho, nada más.

  3. Pablo… Touché!
    No es que ahora me desdiga de lo dicho, pero he intentado ser contundente en mis palabras sin recelo o poner cuidado para no herirte, pues me parecía que TODA tu queja (la que era con fundamento y la que, según mi punto de vista, carecía de él…) venía descaradamente producida por un claro “no saber encajar las críticas”. Me ha dado la sensación de que toda tu protesta se basaba en no ser capaz de aceptar que a otro no le guste y que arremetías con los fallos de Santi y con alguno más “inventado” por ti, para desquitarte con él y poco más. Y, en cambio, has sabido encajar mi crítica (en alguna frase, mucho más dura y descarada que lo que Santi Echeverría hace en su artículo) hasta el punto de no responderme a muchas cosas que perfectamente podrías haber respondido e iniciar con ello una batalla dialéctica conmigo para mostrar tu desacuerdo con mis palabras. Así que, insisto, sin desdecir lo dicho, déjame que te diga que me ha sorprendido que publiques mi escrito, también que lo respondas y, mucho más, que lo hagas con la corrección, educación y claridad con la que lo has hecho, obviando comentarios míos que, probablemente, puedan haberte “herido” y dejando clara evidencia que sabes aceptar una crítica. Obviamente, yo estaba algo equivocado y el no saber aceptar una crítica, seguro que no ha sido el epicentro de tu cabreo. Así que mis disculpas por ello.

    Si me das tu permiso, déjame terminar esto diciendo que a mí no me hace falta estar en la plaza San José el otro día para opinar. No estuve. Pero te he visto. Y no esta vez pero sí otras veces. Te he seguido desde hace mucho tiempo. Recuerdo hasta cuando tocaste la primera vez en el bar BeeGees, de San Juan (fíjate si no ha llovido desde entonces) y ya alucinaba contigo y nadie tenía que demostrar tu potencial más que tú y lo hacías con creces. Te sigo y admiro desde hace tiempo y me gusta lo que haces y me ha sentado especialmente mal, que te encararas de esa forma y que lo hicieras tan herido y, encima, ofrecieras, en tu defensa, documentación gráfica de vídeos que, a mi juicio, no hacen ni por asomo justicia a tu profesionalidad y a tu calidad. Gracias por responder y un abrazo sincero.
    Jose.

    • Gracias Jose, otra vez.
      Soy bien consciente de mis limitaciones (quien no?), porque todos somos manojos de defectos, y tampoco intento ocultarlas especialmente, más bien pongo mi empeño y energía en acentuar mis virtudes, porque también todos somos manojos de virtudes. Creo que es una perdida de tiempo tratar de tapar, es mejor mostrar.
      Sé que no son el terreno donde luce mi voz ni mi estilo, ni “Imagine” ni “Everybody´s talcking”, pero las amo y las venero, sus letras, armonías y melodías, y me gusta sentirlas y compartirlas, por principios y por devoción; y si tengo que quejarme de una crónica (que no de la crítica), primero publico lo que dicen que hice menos bien y lo demás, de momento, me lo guardo.
      Un artista escénico no está representado por su mejor actuación, nuestro nivel está siempre en nuestro peor momento.
      Un instante, o día, brillante puede tenerlo cualquiera en un momento de inspiración. Es la media del día a día lo que nos ubica en nuestro verdadero lugar.
      Tú que eres músico lo sabes, nosotros trabajamos para que nuestro momento de debilidad sea lo más digno y profesional posible, luego, las olas de la inspiración son siempre gratas y reconfortantes, y las acogemos de buen grado, pero eso son regalos y recompensas de la vida; por eso puse ese vídeo en el que, desde luego, no doy mi mejor cara. Eso no me supone un problema, el que me ha visto ya me conoce.

      No temo no gustar, lo que me preocupa de verdad es dejar indiferente al público, y en estos tiempos en los que todos hemos visto “de todo” es muy fácil provocar indiferencia.
      No gustar a alguien es siempre parte de este trato, no es negociable. Sabemos que es así y que, además, no hay nada que hacer contra eso. Bueno sí, trabajar y esforzarnos más cada día y cada momento.

      Otra cosa es que un mal artículo escrito en diez minutos, y recortado por los maquetadores en cinco, eche por tierra un concierto realmente bien hecho, muy trabajado, y tan disfrutado por el público. Público para él inexistente e indolente, para nosotros lo que da sentido a todo esto a lo que tanto esfuerzo y vida dedicamos.

      No me ofende que alguien opine, como has hecho tú, que esas canciones se pueden hacer mejor. Si tienes razón! Creo en verdad que es evidente, pero es parte de lo que aconteció, y no me arrepiento ni lo oculto (con lo que los vídeos menguan siempre y deforman lo vivido en directo). Lo que me ofende es que no dedique ni tres lineas a contar todas las cosas geniales que vivimos “todos” esa tarde, incluidas esas dos “no perfectas interpretaciones” que todo el mundo en verdad disfrutó, y las otras 13 canciones, además de relatos, improvisaciones, reflexiones y chistes con los que la gente se rió muy a gusto, y se divirtió, y más, mucho más.

      Eres músico, y por eso sabrás, seguro, que el más cruel, estricto y despiadado de los críticos que existen es uno mismo.
      Sin sentido crítico no hay mejora… no hay camino… no hay nada.

      Hubo tantas cosas bonitas y emocionantes que contar de aquel concierto, tantas, que me da una pena infinita que quien no fue al concierto se quede pensando que no pasó nada verdaderamente interesante.
      Flaco favor a nuestra profesión, al arte y la cultura en general (como si no estuviéramos necesitados) y, en última instancia, a mí.

      Gracias por lo de “touché”, pero no nos hemos batido en duelo.
      Yo creo que haces bien en defender a Santi, porque le he dado hasta en el carné de identidad, la verdad. Y dudo que él mismo supiera cómo zafarse de mis golpes y verdades.

      Antes de dedicarme a cantar trabajé ocho años como técnico de sonido, una de las cosas que estudié, y cuando leía los artículos de Santi de algunos conciertos que yo mismo había sonorizado, me preguntaba si podía ser verdad tanto disparate. ¿Nadie filtra o verifica lo que escribe? Pues no. Alucinante.

      Bueno Jose, ahora mismo no sé exactamente quién eres, pero si anduviste en su día por el Bee Gees/Black Queen seguro que nos conocemos.

      Aunque es verdad que soy beligerante por naturaleza, es la misma verdad que no disfruto nada de las contiendas. Lucho cuando hay que luchar y punto. Preferiría un trillón de veces poder pasar por la vida sonriendo y abrazando a la gente. Poder dar, y dar las gracias a los que dan.

      Hacer esa entrada “De profesional a articulista” ha sido una necesidad vital, casi biológica, y no he disfrutado con ello ni un solo segundo. Quisiera que nunca hubiera salido ese artículo que, desde luego, no esperaba.

      Al presentar un disco hace ya tiempo, y siendo Santi amigo mío, pedí en el Diario de Navarra que me hiciera otra persona la entrevista y el artículo. NO lo conseguí.
      Sé, o creo saber, que Santi no actúa de mala fe; es simple y llanamente que no vale para escribir. Le faltan recursos, conocimientos, TIEMPO, talento… no lo hace nada bien. No hay más misterios. Creo yo. Es duro decirlo, pero es más duro que nadie lo controle, y el daño que ha hecho a mucha gente joven pisando sus ilusiones sin que hubiera ninguna necesidad.
      Alguien que publica con una tirada de 50.000 ejemplares (poder casi omnímodo en Navarra) no puede jugar a incumplir el expediente de informar y, de paso, aleccionar pedantemente a profesionales que SI dedicamos toda nuestra vida, ilusión y tiempo a una profesión que, además, amamos con locura.
      ESO NO PUEDE SER. Digo yo.

      Un saludico, gracias otra vez, y espero conocerte pronto.

      Pablo Líquido

      Pd: Si nos encontramos algún día (que estoy ya agotado de escribir!! Jajajajaja) te contaré algo al respecto de los “artículos” de Santi. Algo mucho más fuerte, mucho, y que nunca quisiera hacer público. Lo llevo conmigo y ya está. Fliparás.

  4. Hola Pablo.
    Sin querer entrar en dialécticas inútiles, me veo en la obligación de dejar constancia de la mala sensación que me ha dejado tu reacción a una crónica/critica del concierto de la Plaza de San José.
    Un artículo de lo más aséptico, correcto y bastante ajustado a lo visto y oído esa tarde, respetuoso contigo y con tu carrera, recibe una respuesta más parecida a una pataleta infantil que a una adulta reflexión. Puedo entender que la euforia post concierto te haya impedido ver con más claridad lo que realmente pasó esa tarde, pero deberías pararte a pensar, aunque fuera un segundo, que lo escrito en su crónica podía ser tan verdad como la tuya.
    Te adelanto que soy músico veterano y sé de lo que hablo. Treinta años de escenario enseñan mucho. Lo primero que se aprende: Ser humilde. No la humildad casi hipócrita de la que hablas en tu respuesta, sino la auténtica que te lleva a asumir que no le has gustado y que lo más probable es que haya sido por tu culpa. Te conozco y he tenido la ocasión de seguir tu carrera, alguno de tus conciertos y tus comentarios y puedo asegurarte que no transmites en ellos la humildad de la que hablas. Desconozco la razón por la que parece que estas reñido con el mundo o con parte de el, pero es sintomático que ante una crónica/crítica tan amable para contigo, reacciones a navajazo trapero. Reflexiona. Alguien dijo una vez que hay tres modos de hacer las cosas: A tu modo, al mío… y al modo correcto.
    No quiero extenderme mucho, pero si me veo en la obligación de decirte que yo tampoco vi demasiado entusiasmo ni vítores enfervorizados. Vi reacciones correctas y alegres, nada más. La catarsis que tu comentas yo la vi bastante más parecida a animosos aplausos. Que tras el concierto te felicitasen amigos, conocidos y desconocidos es tan gratificante como habitual. Quizá la adrenalina te tenía todavía en la nube y te despisto. Quizá.
    En cualquier caso, mi opinión personal sobre el espectáculo que ofreces, en bares o auditorios, es que quieres dar más de lo que puedes ofrecer y que ese querer dar más te hace exagerar la expresión, el énfasis y el sentimiento por encima de lo que la canción que interpretas acepta en ese formato. El resultado es casi una caricatura histriónica. Si esas canciones piden contundencia, incorpora base rítmica. Querer hacerlo a base de golpear machaconamente tu sufrida acústica no mejora las cosas. Lo llamas entrega, pero con eso no es suficiente. Quieres mover tu solo una pirámide y ambos sabemos que eso no sólo es imposible sino que, además de agotador, es inútil.
    Reflexiona sobre ello en tus próximos viajes en tu furgoneta-casa rodante. Si realmente eres el humilde que dices ser, aceptarás las opiniones diferentes. Todas son enriquecedoras.

    • Hola Jacinto!
      Estoy bastante de acuerdo contigo en varias cosas, en otras no tanto, y para empezar confirmo sin ninguna duda que quisiera dar más de lo que puedo ofrecer. Pero supongo que eso nos pasa a todos.
      Siempre he sido de tomarme las cosas con entusiasmo y, probablemente, sobre dimensionando muchas emociones y alguna percepción. Para dedicarse a esto hay que tener algún desajuste en el termostato, eso me lo temo.
      También es cierto que no sólo llevo en esto, vivir exclusivamente de dar conciertos, 15 años (aunque sea la mitad que tú) sino que en este tiempo no he dejado de ofrecerlos ni un sólo mes, ni uno, y probablemente los casi 1300 conciertos que he dado me confieran, pese a mi naturaleza un poco salvaje y muy apasionada, la capacidad de discernir y calibrar el resultado de un concierto.
      El concierto de Pamplona no está, desde luego, entre los 500 mejores que he dado. No era ideal en nada, ni la hora, ni el tiempo de que disponía (cada uno es como es, y a mí mirar el reloj me angustia), ni el tipo de público (por estilo, porque atento, voluntarioso y respetuoso lo fue y mucho), ni la disposición escénica, cuestiones técnicas… ni muchos otros detalles importantes que no voy a enumerar, pero que lo di y fue lo que fue lo tengo muy claro.
      No niego que otros se verían encantados de que en la pre-crónica del artículo hablaran de ellos como Santi habló de mí, pero prefiero que no me doren la píldora si luego me la van a meter por el culo. Lo importante era el concierto, no busco trascender como personaje, y del concierto no contó NADA. NADA. Eso es lo que yo pienso, lo que explico detalladísimamente en mi escrito y es lo que he visto en la grabación de vídeo de aquella tarde. Ya sin euforia, a la que estoy más que enganchado y acostumbrado, por cierto. Así que, no lo puedo evitar, sigo viéndolo de diferente forma a como tú lo ves. No digo que tenga razón.

      Tampoco me quiero extender, así que sólo quisiera aclarar que mi verdad, la de mucha otra gente y la del vídeo es sólo nuestra verdad, puede haber y hay otras y, además, nada es blanco o negro. Tu verdad y la de Santi son vuestras verdades, tan legítimas como cualquier otra. Sólo un pequeño matiz, tu verdad es tuya, la mía es mía, pero la de Santi informa a toda Navarra de cómo son las cosas, y se convierte en una verdad con verdadera repercusión. Ahí hay una diferencia sensible para quien la quiera ver. Hace muchos años, y no por lo que escribe de mí, que veo nítidamente que Santi no está capacitado para escribir en un medio con tanta responsabilidad. Y esto lo pensaba también cuando venía a comer a mi casa, ojo.

      Respeto tu opinión y créeme si te digo que seguiré equivocándome y reflexionando sobre todo ello como vengo haciéndolo desde hace 15 años.
      Al final algo aprenderé, y otras cosas no.
      Cada uno llega hasta donde llega, y no lo digo con ningún sarcasmo, lo pienso de verdad.
      No creas que no me frustra ser consciente de mis limitaciones. Sólo intento hacer mi trabajo y vivir mi pasión.
      Si opinas que esta es también una respuesta más parecida a una “pataleta infantil” que a una “adulta reflexión” es probable que estemos condenados a no entendernos. Eso tampoco es terrible mientras nos respetemos, creo yo.

      Muchas gracias de todas formas por tu comentario, que ha sido en todo momento educado y cordial.
      Y aunque siento disentir, tu forma de escribir me ha despertado simpatía, la verdad.

      Pablo Líquido

      Pd: No siempre es posible, pero cada vez que consigo “mover yo solo una pirámide”, aunque sea un centímetro, compensa el esfuerzo de tantas veces intentándolo. Seguro que soy más tosco de lo usual, pero soy un tosco romántico.
      Pd2: En este mundo de comercio y consumismo hay varemos que son, nos guste o no, verdades incontestables. Nunca he vendido en un sólo concierto tantos discos como los que vendí en Pamplona. Bendito concierto sin éxito.
      Aunque es cierto que así fue, nunca mediría el éxito de esa manera. Era primeros de mes, y estoy acostumbrado a que, para cuando anuncio los discos, le gente se haya gastado todo el dinero en cubatas. Al fin y al cabo sólo soy un músico de bar, y esa es mi realidad, y esa es mi verdad. Un saludo.

  5. Joder Pablo, parece mentira que lleves tantos años y le sigas dando tanta importancia a este tipo de críticas o como quieras llamarla… ¿Qué quieres? Haciendo versiones y/o covers está claro que te pueden llover críticas de este tipo, porque las canciones no son tuyas y jamás podrás darle el rollo que muchos oyentes que conocen las originales esperan… A mi no me atrae nada hacer versiones, veo mucho más meritorio componer (sé que tienes temas propios) y deberías darles un empujón… Pero claro, a lo mejor no te comias un colín… En fin, no le des más vueltas y a seguir luchando.

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