QUÉ POCO QUEDA

Qué poco queda para que termine el año, este año 2018 repleto, como todos, de buenas y malas cuestiones. Ya cada cual elige si el vaso se aprecia medio lleno o medio vacío, o rebosante o seco, eso lo dejo para l@s extremistas que tanto abundan, y abundan para que l@s demás l@s contemplemos perplej@s y no olvidemos la importancia de la mesura y la templanza, y nos reafirmemos en ellas.

Personalmente sigo a lo mío, claro es.
Se me antojan inalcanzables, o me falta vocación y talento para entrar en todos esos asuntos sociales y mundiales de los que soy ávido (que no impávido) e inquieto espectador y que tanto me abruman por tanto desatino y toda la tozudez y obtusidad que destilamos esta humanidad obscena, codiciosa, y egoísta en grado superlativo.

Pero mientras me centro en mis asuntos, y además tampoco doy para más.
Ni siquiera doy para esto. Saqué mi primer trabajo como Pablo Works, pasando un poco por encima de Pablo Líquido, y ni he podido empezar a presentarlo porque el disco «Small but True» dura media hora, y es repertorio insuficiente para hacer conciertos, con lo que no tiene mucho sentido para mí, que soy esencialmente un animal de directo, tratar de promocionar la venta de algo que no puedo promocionar en directo, y viceversa. Cae por su peso. Necesito otro disco YA!
Y así me veo entregado en cuerpo y alma a terminar el segundo disco, pero tanto tiempo concentrado en el estudio provoca accidentes en forma de nuevas canciones, las que serán del tercer disco, que no puedo obviar. Y el desarrollo de esas nuevas canciones retrasa de forma drástica la conclusión del nuevo disco.
Además mi vida ya no es la que era, que antes me encerraba en el estudio tres meses, día y noche, sin límites ni horarios, y sólo así conseguía generar yo solo el volumen de trabajo que compensa a los equipos de varias o muchas personas que hacen que un disco sea posible.
Ahora tengo dos hijos, lo que no sólo reduce las sesiones de estudio de forma dramática, sino que además condiciona los momentos. Es decir, no cuando mi cuerpo me pide trabajar puedo hacerlo, y cuando me pide seguir trabajando tengo que dejarlo para hacer cenas o comidas. Y ahora hay que despertarse con el sol y acostarse con la luna, algo inédito en mi vida.

Dicho esto, no todo va a ser negativo en el aspecto de practicidad laboral, también debo decir que me lo estoy pasando como nunca en el estudio. Siento que he encontrado una senda en la forma de trabajar y eso me ha llevado a una inspiración sin precedentes que hace que las canciones, las buenas canciones, se me caigan en cuanto me despisto. No las puedo frenar.
De tal forma que este segundo disco, que ya tenía sus nueve canciones medio grabadas desde hace más de año y medio, va a incluir dos o tres temas recién hechos para darle alguna pincelada de los nuevos colores que inundan mi paleta.

El pobre Pablo Líquido paga el pato. Por la ingente cantidad de tiempo y esfuerzo que estoy dedicando en la más oscura de las sombras a Pablo Works, no quedan ni las migas para dedicar a las versiones de Pablo Líquido, que sólo se libera de ese ostracismo en el que es su medio natural, los conciertos.
Pero es cierto que aunque en 2018 he tenido más y mejores conciertos que otros años, tienen mucho menos reflejo al exterior, porque no tengo tiempo (ni energía) para ponerme a montar vídeos, a escribir artículos, atender la web, Instagram, Twitter, Facebook… Tampoco me queda demasiado tiempo ni energía para dedicar a l@s amig@s ni a la gente en general. Todos sabemos que tenemos límites y que no se puede estar al mismo tiempo en misa y repicando.
Estoy entregado en cuerpo y alma a mi familia y a Pablo Works, pero tengo la más absoluta seguridad de que va a merecer la pena. Lo de la familia está claro, me refiero a Mister Works. En cuanto saque el disco voy a ponerme en la carretera día tras día para que la vida me ponga en mi sitio, sea el que sea. Que me ponga.

¿Y entonces qué puedo decir? Pues que estoy deseando que eche a andar el 2019 porque tengo unas cuantas cartas bajo la manga y no puedo esperar el momento de ir sacándolas y ver por dónde va la partida.
También puedo decir que muchas gracias a tod@s por haberme apoyado un año más, y van 19, por haber venido a mis conciertos, por haber contado conmigo con los conciertos privados para algunos de los momentos importantes de vuestras vidas, y por prestarme oídos y almas sin los cuales nada de lo que hace Pablo Líquido tiene el menor sentido.

Huelga decir que detrás de toda esta ilusión de Works hay una cantidad inhumana de trabajo que sólo tendrá recompensa a la larga, si la tiene, y tras mucho más trabajo, el que queda por hacer, y hay también una apuesta personal que afecta a todas las cuestiones de mi vida y que se remonta un buen puñado de años. Sólo necesitaba elegir el camino y ahora, una vez elegido, toca recorrerlo. Y lo gozaré, y lo sufriré, con todas sus consecuencias.

Con el transcurrir de los años todos mis ídolos han ido falleciendo rodeados de penurias, drogas (algunas legales y otras no), alcohol, soledad, depresiones, desazón… y mientras he podido conocer a muchísima gente sencilla y desconocida rodeada de amigos y familiares, a los que en verdad no les ha faltado de nada; no lo han tenido todo, pero no les ha faltado de nada. Por eso he elegido esta vida a caballo entre ser moderadamente conocido y disfrutar de una vida anónima, normal y manejable, bueno, más o menos normal.

Dicho lo cual no oculto que espero que mi música tenga cierto éxito.
Para vivir de la música no hace falta llenar estadios de fútbol, basta con meter en una sala 150 personas cada vez que tocas. Para tener un Jet Privado ya es otra historia, pero de momento me apaño con la «Pabloneta», que llamó hace poco un amigo a mi furgo.

Mi primer disco, y esto lo suelo avisar habitualmente, lo titulé «Aprendiendo a perder», así que sólo sufriré si no lo intento, nunca si no lo consigo.
Veréis lo que está por venir, si no me equivoco demasiado habrá curiosas sorpresas..

Os deseo a tod@s l@s insensat@s que leeis mis artículos un feliz 2019.
De 2020 ya hablaremos, que ahora mismo la cifra me suena futurista y lejana, y bastante tengo con el presente.

Y que la vida nos haga coincidir y sonreir junt@s!

Ay!!! Qué poco queda!!!
…para que termine el año, para que comience el otro, para sacar el segundo disco de Works, para poder empezar con los conciertos…
Qué poco queda!!!

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Un beso

Pablo Líquido y Pablo Works

Pd: Que nadie piense que estoy enterrando a Pablo Líquido. También para él tengo nuevos planes. Hace un tiempo me hice con una réplica de la Red Special, la guitarra de Brian May, con la intención de volver a poner en el escenario el espectáculo MI HISTORIA DE QUEEN, ahora que cuento con mucha más tecnología lumínica y que voy en formato eléctrico. Así que no tardaré en presentar este show en el que contaré y cantaré MI HISTORIA DE QUEEN. Y este año habrá otra sorpresa relacionada con Queen… Ahí lo dejo.

1 comentario en “QUÉ POCO QUEDA

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