MI JARDÍN OLVIDADO

No voy a hablar de literatura, ni tengo intención de recomendar lecturas u opinar sobre ellas. Sólo quiero hablaros de “mi jardín olvidado“. Nada melodramático, en verdad.

EL JARDÍN OLVIDADO es una magífica novela de Kate Morton que navega en la búsqueda del pasado, un pasado cuya mágica esencia se focaliza en un lugar impregnado de recuerdos, de alma y de espítu, un jardín olvidado.
Me viene bien como punto de partida.

Con la tontería de cumplir 15 años en los escenarios, y 15 años dedicado en exclusividad a esto de la música, dejando por completo mis pasados como esquiador, montador de muebles, fullcontacquista, camarero, transportista, técnico de sonido o actor, echo ahora la vista hacia atrás recorriendo con curiosidad estos tres lustros como músico, y creo ver con cierta claridad que de entre todas las cosas que he hecho, unas con más fortuna y otras con menos, asoma “un jardín olvidado” que me produce una nostalgia especial, y un sentimiento de que todo lo que soy confluye en él:

pabloliquido, pablo liquidoNo he parado de hacer cosas como espectáculos, producciones, conciertos, discos….
En ninguna de todas esas expresiones artísticas, trabajos, hay tanto de mí, ni he empleado tanto empeño y tanta ilusión como en esta.

LUNA HIENA es lo mejor que he hecho, y también, sin duda, lo más personal e inaccesible, seguido de cerca por PRELUDIO DE LUNA HIENA, su antesala como bien indica su nombre, y a años luz de todo los demás.
Con Queen” y “800” son, en comparación, simples demostraciones de mis capacidades técnicas y de trabajo. Pero son también mucho más fáciles de entender y de disfrutar. Más apetecibles, más dulces, más directos, más lógicos… pero, indudablemente, menos virtuosos y menos especiales. Eso sí, me encantan!

En LUNA HIENA convergen lo mejor y lo peor que se puede hacer al componer, producir y grabar un disco, porque son la misma cosa: Que no se asemeje a algún disco o banda concret@ y conocid@.
O suenas como algo ya hecho, o no se sabe qué decir de ti, ni para qué sirves.
O suenas como alguien ya asentado o no se te puede etiquetar.
Nadie se va a identificar contigo. No hay mercado, dicen… y tienen razón.
Esto es así hace décadas. Vas a una discográfica, ponen tu maqueta, y lo primero que buscan es compararte, ver con qué “producto” ya en el mercado o por qué “cupo de público” puedes competir, y se animan sobre todo si ese otro “producto” al que te asemejas (o directamente copias) está en una compañía rival.
LUNA HIENA no es un producto, es un grupo de canciones con las que trato de expresarme. Sin pretensión de “trascender” ni de “triunfar”. Para nada.
Si no se puede etiquetar, ni comparar con otro disco o con otra banda, ese es un zapato que a mí no me aprieta.
Pido disculpas por ser así, pero tampoco creo que haga ninguna cosa especial ni rara, creo más bien que en España sólo terminan en las radios los “productos” sin riesgo. Fáciles. Eso, en términos creatividad y artísticos significa “funeral” y “decadencia”.
Esto es el McDonalds y las croquetas Findus pero en música. Me como a gusto un McPollo o unas croquetillas industriales, pero en caso puntual, accidental o de necesidad.
No entiendo que terminen siendo el alimento nacional. Sin guisos ni asados caseros.

LUNA HIENA tiene 11 canciones, pero con arreglos como para 33. (ahí me pasé. Lo sé)
Comencé a trabajar en él allá por 2005 y seguí de forma muy entrecortada durante aquellos años; terminé en 2011, de forma un poco atropellada. Ya no podía esperar más.
En internet suelo escribir mucho sobre casi todo, pero en las letras de LUNA HIENA está condensado, entre líneas y licencias poéticas que forman imágenes emocionales, lo que soy y lo que pienso, lo que sé y lo que siento.
Es más que probable que me esforzara por condensar de tal manera tanta música y tantas ideas que al escucharlo, las primeras 10 veces, no se aprecie ni disfrute ni lo uno ni lo otro. Sin embargo, con más tiempo… bah! nadie tiene más tiempo.
Bueno, si alguien dispusiera de tan escaso bien y empleara algo en prestarle oídos a LUNA HIENA, descubriría constantemente y con sorpresa un mundo de detalles en cada audición de este extraño trabajo. Unos cascos o un equipo HI-FI son imprescindibles para apreciar muchos de los matices y sonidos que esconde entre sus acordes y frases.

En el apartado “LIKIDA/letras LIKIDA” de esta misma web, hay, precediendo a la letra de cada canción, una breve explicación de su sentido. Por eso, ahora, sólo voy a poner un par de ejemplos de los, desde mi punto de vista subjetivo, interesado y parcial, grandes temas que se han perdido ocultos por la maleza dentro de “MI JARDÍN OLVIDADO“:

LUNA HIENA – LIKIDA – Las noches con Virginia en la furgoneta después de los conciertos, las buenas y las horribles, después de grandes conciertos y después de duras experiencias. Siempre con la luna “hiena” de mudo testigo implacable.
Visible o no, tras las nubes de la tormenta, según el caso.
Por ejemplo, esta canción la grabé íntegra allá por 2008 y el disco no salió hasta 2011.
Ese es el precio de vivir de gira eterna y no disponer nunca de tiempo, de medios ni de dinero para dar salida a las ideas.

BÉSAME – LIKIDA – Sin más, cuando surge el amor verdadero en una noche de bares.
El vídeo es la recopilación fotográfica de 2012, pero a lo que voy es a la canción.

Estas son dos de las flores que lucen en secreto en “MI JARDÍN OLVIDADO“.

Este disco creció y nació condenado a vivir eclipsado por las versiones, las risas y los brindis a los que os tengo acostumbrados.
Ni tengo tiempo ni lo tendré jamás para mostrarlo ni lucirlo.
Descanse pues en paz.

Pablo Líquido

Pd: El próximo disco de LIKIDA lleva ya un año en camino, está grabado más de la mitad, así que no tardaré mucho en tener otro “jardín olvidado”.
Pd2: El mundo está lleno de músicos y escritores talentosos con “jardines olvidados”, y de pusilánimes destalentados triunfando mientras tanto.
Pd3: Es mejor así. Los nacidos para luchar ya nos buscamos la vida. Que nadie sufra por nosotros. Esto lo cuento por si a alguien le da qué pensar, aunque dudo que alguien que visita la web de Pablo Líquido (the last monkey) no sea ya consciente de estos torpes detalles de nuestra industria musical (y alimenticia).
Pd4: A l@s que tenéis LUNA HIENA os propongo que le deis una oportunidad, concediéndole unas atentas escuchas extra. Existe la posibilidad de que os sorprendáis gratamente. 😉

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